Publicado hace 4 horas

Pequeños secretos.

Publicado hace 1 día

Y quien a veces se atreve a escribir debe tener siempre a la mano papel y lápiz. Tan indispensable como lo es hoy una mínima prenda de vestir, tan indispensable como no olvidar tus llaves, o tu teléfono, o tu dinero. Tan indispensable como el mismo respirar, se debe conservar siempre aquellas dos herramientas. La cuestión es que a veces, quien se atreve a escribir, sea etiquetado como ‘bueno’ o ‘malo’ sufre constantemente esos ataques de creatividad en los que el más mínimo estímulo puede elevar a su mente a la más grande producción de ideas… Una tras otra…. Y quien a su vez, se ha atrevido a plasmar aquellas ideas con palabras escritas, ha sabido bien que poco duran estas fugaces iluminaciones y que, una vez se quieren reproducir más tarde es casi imposible, o de lograrlo, pierden su fuerza y resultado inicial.

Por lo tanto, cual fanático religioso lleva siempre su biblia; cual adicto a las drogas lleva siempre su dosis, debemos llevar nosotros nuestras herramientas… Esas que se vuelven parte de vos; un lápiz que en la mitad de la escritura se une con tus venas, y una hoja que terminando las ideas la vas entrando a tu cuerpo con el aire.

No sólo es tranquilizante, sino que es gratificante ver cómo en aquellos momentos de euforia creativa obtenemos resultados que quizá nunca esperamos, resultados que se salen de nuestras manos y llegan, desde nuestra perspectiva, a un límite inimaginable.

Si usted es uno de los que se atreve a plasmar sus ideas en papel (incluso si luego terminan todas aquellas ideas prendidas en llamas) hágase ese favor, y cargue con usted siempre papel y lápiz.

Publicado hace 6 días

Sentados, de noche, hablando sobre los recuerdos y cargas que nos dejaron los muertos… ¿Cuáles fueron las últimas palabras que te dijo?, preguntó… Al responderle noté que las últimas palabras de mi muerto nunca antes habían sido repetidas; estaban guardadas, bajo llave, en el fondo, bajo un cerrojo que moriría conmigo. Su pregunta se abrió paso entre toda imposibilidad, las palabras fluyeron, el alma se liberó, y yo, en ese momento, le quise tremendamente; le quise tremendamente mucho más, pues supo con una sola pregunta cómo llegar hasta lo más íntimo de mi alma, y con una sola pregunta supo como liberar todo mal; con una sola pregunta ya tenía en sus manos absolutamente todo de mí.

Publicado hace 1 semana
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Publicado hace 2 semanas

Cuando sonríe su boca se inclina más hacia la derecha izquierda, sus ojos se curvan un poco y lo negro de sus pupilas que se pierden en su iris se clava intensamente en vos… Hay tanta dulzura en esa manera de mirar, tanto encanto, tan perfecta gracia en la curvatura que genera su sonrisa… Es por él que conozco ahora aquello que los escritores tanto narran, y es el honor de enamorarse perdidamente de la mirada, o la sonrisa de una querida que permanece siempre inalcanzable.

Él es un hermoso espectáculo digno y necesario de presenciar… Cuando habla todos los conocimientos se le van regando por la boca, sus cejas tensas acompañan la fija mirada que posa en vos para darle peso a su argumento; su voz se torna más ronca, baja el tono y habla cual orador experto mientras vos, sin duda, te vas perdiendo en sus gestos. Si supiera que rara vez le escucho realmente se iría con su indignación en el hombro para jamás hablarme, pero, no le escucho porque sus palabras no sean interesantes, o porque sus argumentos no sean válidos, sino porque desde que le conozco se me ha hecho imposible no irme perdiendo en su ser con cada palabra expuesta… Como si su voz te invitara a viajar hacia lo desconocido que se encuentra dentro de sí y como si eso sólo se lograra con atención bastante en cada uno de sus movimientos.

Éste hombre no es eso que aparentemente deseo en una persona, pero indiscutiblemente me estoy enamorando de él; y de no ser así, que alguien dé un argumento sólido, a ver si entiendo, porqué me veo sonriendo al infinito si le pienso, o porqué el pecho se pone estrecho si le veo; o por qué, si sostiene mi mano todo quiere estallar en una incontenible sonrisa.

Está lejos de mi alcance, pero algo en mí no deja de crear esperanza si con una mano en mi hombro me mira a los ojos, sonríe y me llama con su dulce voz: “Pequeña”

Publicado hace 3 semanas

Al parecer todos viven atentos de su apariencia, atentos de cada movimiento para evitar en los demás dos o tres palabras de imprudencia. “No estás bajo ninguna obligación de ser la misma persona que fuiste hace 5 minutos” Que está uno en el derecho de pensar, hablar, hacer lo que quiere y que, aquellos tan privados de su propia libertad abren los ojos y la boca grande para soltar unas cuantas críticas y miradas penetrantes e hipócritas, espectantes siempre al más mínimo “error”, al más mínimo acto que atente contra los ideales de su moral y entonces: ¡Boom! tu nombre está de boca en boca, tu ser es objeto de degradantes conversaciones y tu imagen se convierte en un mito.
… Y es que la mayoría de personas se desconocen tanto que ante tal frustración sólo les queda explotar la falsa preocupación que les genera la vida ajena.