Publicado hace 2 días

… y es que fácil con el tiempo se descubre la verdadera razón de esto; se descubre que mi alma se empeñó tanto en sostener la suya que en lugar de un soporte le regaló sin importar un ancho y extenso espacio para andar con los zapatos embarrados de inumerables experiencias que no me contenían. Nunca este cielo se hizo tan doloroso desde que mi ser descubre como poco a poco nos vamos alejando. Sin voluntad me alejo, sin alegría me alejo, sin gana alguna de seguir un camino que me conduzca lejos de su ser.

-Querida Armanda.

Publicado hace 4 días
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Y quien a veces se atreve a escribir debe tener siempre a la mano papel y lápiz. Tan indispensable como lo es hoy una mínima prenda de vestir, tan indispensable como no olvidar tus llaves, o tu teléfono, o tu dinero. Tan indispensable como el mismo respirar, se debe conservar siempre aquellas dos herramientas. La cuestión es que a veces, quien se atreve a escribir, sea etiquetado como ‘bueno’ o ‘malo’ sufre constantemente esos ataques de creatividad en los que el más mínimo estímulo puede elevar a su mente a la más grande producción de ideas… Una tras otra…. Y quien a su vez, se ha atrevido a plasmar aquellas ideas con palabras escritas, ha sabido bien que poco duran estas fugaces iluminaciones y que, una vez se quieren reproducir más tarde es casi imposible, o de lograrlo, pierden su fuerza y resultado inicial.

Por lo tanto, cual fanático religioso lleva siempre su biblia; cual adicto a las drogas lleva siempre su dosis, debemos llevar nosotros nuestras herramientas… Esas que se vuelven parte de vos; un lápiz que en la mitad de la escritura se une con tus venas, y una hoja que terminando las ideas la vas entrando a tu cuerpo con el aire.

No sólo es tranquilizante, sino que es gratificante ver cómo en aquellos momentos de euforia creativa obtenemos resultados que quizá nunca esperamos, resultados que se salen de nuestras manos y llegan, desde nuestra perspectiva, a un límite inimaginable.

Si usted es uno de los que se atreve a plasmar sus ideas en papel (incluso si luego terminan todas aquellas ideas prendidas en llamas) hágase ese favor, y cargue con usted siempre papel y lápiz.

Publicado hace 1 semana

Sentados, de noche, hablando sobre los recuerdos y cargas que nos dejaron los muertos… ¿Cuáles fueron las últimas palabras que te dijo?, preguntó… Al responderle noté que las últimas palabras de mi muerto nunca antes habían sido repetidas; estaban guardadas, bajo llave, en el fondo, bajo un cerrojo que moriría conmigo. Su pregunta se abrió paso entre toda imposibilidad, las palabras fluyeron, el alma se liberó, y yo, en ese momento, le quise tremendamente; le quise tremendamente mucho más, pues supo con una sola pregunta cómo llegar hasta lo más íntimo de mi alma, y con una sola pregunta supo como liberar todo mal; con una sola pregunta ya tenía en sus manos absolutamente todo de mí.

Publicado hace 1 semana
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